Triste, lamentable, estúpido o, de plano, una hijueputez. Ahora se les llama “contratistas” y también han atendido a otros eufemismos (como “legión extranjera”) , pero siempre han sido un combo de mercenarios, sicarios, asesinos a sueldo y, para colmo de males, como ahora son ciudadanos estadounidenses, gozan de impunidad internacional. Es decir, son la mejor combinación para conjurar la brutalidad y la barbarie. Si nuestros gobernantes de verdad tienen tanto ahínco en que la violencia de México se escale a los niveles alcanzados en Ruanda, Sudán o Colombia… lo mejor que pueden hacer es contratarlos.
(Y mientras tanto, nuestra querida izquierda debate “democráticamente” temas importantísimos como si “Juanito es o no un peligro para Iztapalapa”).

















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