Maniquíes: la ilusión del cuerpo

Luis Felipe Lomelí

Su último libro de cuentos fue Ella sigue de viaje (Tusquets, 2005) y; su primera novela, Cuaderno de flores (Tusquets, 2007). Sus amigos de izquierda juran que es derechista y, sus amigos de derecha, juran lo contrario.

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Nada como los negocios para tomarle el pulso al mundo. Así, si uno quiere saber cuál es el ideal estético del cuerpo en diferentes sociedades, basta con mirar los maniquíes de los escaparates. Llama la atención, por ejemplo, el cuerpo masculino. En los escaparates buga o heterosexuales de la Ciudad de México, el cuerpo masculino de los maniquíes es cualquier cosa, un remedo, un mero soporte para la ropa (aunque los rostros, ¡ojo!, son de rasgos caucásicos, de esos que casi nunca se miran en el D.F.). En cambio, en las tiendas homo, los maniquíes tienen una corpulencia que a mí no me queda otra alternativa que mirar hacia otra parte y aceptar mi inferioridad.

Respecto a los maniquíes femeninos, en el D.F. siguen predominando los maniquíes tipo “Barbie”, aunque ya desde hace unos años también están los tipo “Shakira” (más caderoncitos, piernoncitos y con menos tetas). En cambio, en los barrios afro-estadounidenses de Washington, D.C., los maniquíes son una cosa impresionante, inmensos, enormes como sus clientes (tanto los masculinos como los femeninos). Y en los barrios salvadoreños de la misma ciudad, los maniquíes son más bien chiquitos y flacos, prefiriendo las caderas al busto. Y en Medellín, Colombia, ciudad que lleva más de 10 años con sus famosas “cuchi-barbies” (o “barbies” a cuchillo de cirujano plástico), los maniquíes femeninos no sólo muestran unas nalgas de globo terráqueo bajo la cinturita de avispa anoréxica, sino que son también los maniquíes más tetones que he visto en mi vida (los más discretos son copa “D”).

¿Y por qué me fijo en esto? Seguro porque soy un pervertido. O porque al ser flaco, chaparro, ñengo y zotaco, me llama mucho la atención el ideal del cuerpo que tiene la gente. Y, en su ciudad, ¿cómo son los maniquíes?

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6 comentarios

  1. rodrigo bazán agrega este comentario | Permalink

    Depende de la zona, Luis Felipe: las “plazas” del centro de Cuernavaca tienden a la abundancia corporal y el subrayado extremo (caderas y tetas en los femeninos; espaldas en los otros) mientras en los “moles” con más caché (y/o pretensión) esos cuerpos simulados intentan alguna armonía … o son abstractos: sin cabeza o brazos auque el armazón tubular sí tenga pechos
    Saludos de quien comparte la “perversión” de mirar en torno
    R

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  2. e agrega este comentario | Permalink

    Ja ja ja! Depende del estrato sociocultural y del país. Los gordos y fuertes para los pobres como Pepe el Toro, los medianos tal cual y los flacos de la alta porque la comida macribiótica es la más cara que hay. Pero para vender no hay como ir al instinto, por eso en Argentina marcan bien las bolas o el bulto de los hombres, las mujeres flacas, estilizadas, pierna larga y cuello de jirafa por lo de ser interesadas y asiprar a tener clase y no pasar por cabareteras, eso nos permite seguir vivas igual que a los pobres la gordura o la fortaleza (ojo que ya hay una ley que prohíbe vender tallas chicas por los problemas de anorexia en ambos sexos).
    Al parecer paquete mata todo, de allí las siliconas.
    Saludos.

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  3. Luis Felipe Lomelí agrega este comentario | Permalink

    Estimados Rodrigo y e,

    Qué maravilla. Muchísimas gracias por sus comentarios. Genial lo de los maniquíes estilizados y lo de “paquete mata todo”. Si alguien me pagara por hacer investigaciones inútiles me encantaría, entre muchas otras aún más inútiles, hacer ésta.
    Hartos abrazos,
    Luis Felipe

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  4. Fernanda Piñeyro agrega este comentario | Permalink

    Sí, los maniquíes son un buen referente… por ejemplo en SEXY JEANS, que es una marca de ropa en general para chavas, donde el fuerte son los pantalones a la cadera, los maniquíes son talla 0… y… en esa marca la talla más grande que puedes encontrar es la 12, lo cual, tomando en cuenta que en general la complexión de la mujer latinoamericana, contra la europea, tiende a tener más cadera y que aquí tenemos algunos problemillas con los hábitos alimenticios, termina por dejar fuera a gran parte de la población femenina, aunque sean jóvenes, poniendo, por así decirlo, “límites” mínimos y máximos a lo que es sexy… y si hablamos de lo que ellos consideran sexy por antonomasia, podemos ver la cuestión de las contrataciones, para trabajar ahí, como hay que transmitir la imagen de la marca (lo sexy) tienes que tener de 20 a 26 años y ser talla 3, 5 o 7… ay ya me explayé con mi comentario, bueno, muchos saludos, Luis Felipe! Muy buen dardo!

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  5. Luis Felipe Lomelí agrega este comentario | Permalink

    Yeah. Maravillosa aportación, Fernanda, hartísimas gracias y un abrazo.
    Luis Felipe

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  6. Donaji agrega este comentario | Permalink

    Con respecto a la latitud 30º31′N y mucho más al norte de América (Georgia), donde está prohibido desvestir a los maniquíes en los escaparates, aquí en el centro de Puebla hay maniquíes sinvergüenzas que por las noches, cuando esta ciudad duerme, y duerme al parecer profundo, se quitan la ropa, y por más que el encargado desea poner orden a la moral, ellos insisten en quitársela y dejar en claro que no temen “al qué dirán”, a pesar de vivir rodeados de transeúntes que evitan mirar a estos maleducados.

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