Queridos, nos les va a gustar pero, ¿de cuándo acá yo escribo para darles gusto? El asunto que me ocupa venía dándome vueltas en el pensamiento y pasando frente a mi nariz desde que tengo uso de razón: la discriminación de género (ya no importa de qué color seamos -y sí, también importa- importa si somos mujeres o no). En una reunión, por ejemplo, a una doctora de ideas geniales los hombres la llamaban “Amparito” -su nombre de pila en diminutivo- mientras que a “los demás” hombres de negocios se les llamaba “Don Pedro” “El Ingeniero Braulio”, etc. Obviamente a mí las jerarquías de los apelativos me importan un comino, pero la diferencia de trato es notoria y la agresión se convierte, en estos casos, en una gentileza. ¿Y dentro de esas formas culturales establecidas queremos que exista la
paridad electoral? Pues sí, porque si no es desde la ley (y aún con eso) seguiremos siendo (nos guste admitirlo o no) la población más discriminada del mundo.
Acabo de ver, para la desgracia de mi psique, un anuncio del gobierno federal donde “los pobres” se comprometen a organizarse para “salir adelante” y ella dice mientras echa tortillas al comal: “mi obligación es cuidar su alimentación, llevarlos al centro de salud y asegurarme de que vayan a la escuela” y el pobre niño pobre, según Calderón debe comprometerse a “estudiar”; el bienestar de la mujer, por ende, queda en manos del marido pobre, que se compromete a “trabajar” sin quejarse de este gobierno prángana y discriminatorio. ¿En qué están pensando los publicistas de Calderón? Yo preferiría escuchar 200 veces la frase estúpida de Vicente Fox sobre las “lavadoras -pero no de dos patas-”, a que sutilmente nos agredan diciéndonos que en este país lo único que tenemos que hacer es cocinar y lavar pañales. ¿No ha visto Calderón a las mujeres pobres de nuestro país, consumidas por la droga y buscando un charco para lavar su blusa en media calle, traficadas por sus propios esposos al igual que sus hijos e hijas; secuestradas y convertidas en adictas para el comercio sexual?
Apenas en el año 53 (en estos datos puedo equivocarme), las mujeres tuvimos derecho a votar y a postularnos para el voto; 56 años después sólo 2 mujeres han logrado llegar a la alcaldía de algún municipio de nuestro incinerado Chihuahua y, en el congreso local existen 7 mujeres, de un tolal de 33 cabezas pensantes. Aparte de que las estadísticas no nos favorecen, son utilizadas en nuestra contra con el pretexto de que “no hay la capacidad” (¿se referirán a la capacidad de apuñalar por la espalda? ¿De negociar favores sexuales a cambio de una rebanadita de presupuesto?)
A este país se lo está llevando la “Calderonada”. El cinismo llegó al punto de crear el “Comité” Contra la Discriminación y poner a la cabeza del mismo a una mujer (y para lavarse bien las manos), a una mujer de Juárez, deportista y a quien le falta una pierna (no vayan a pensar que se le estaba discriminando, más bien se le utilizó como símbolo de que en este país no se discrimina ¿verdad?). Pero a gobernar realmente las mujeres, querido Calderón ¿Cuándo? ¿No podrías echarte uno de esos decretos presidenciales tan frecuentes en tu sexenio, pero esta vez para hacer justicia?
Textos recientes de Dolores Dorantes- Los cadáveres de la industria - 15/11/2009
- Para mujeres que se atreven a contar su historia - 23/09/2009
- No todos somos asesinos ¿parece mentira? - 15/09/2009
- Un soberano papalote - 01/09/2009
- CULTURA IGUAL A MUERTE - 26/08/2009
- Para muestra basta un campo de concentración - 11/08/2009
- Nanas para dormir a Jonás - 01/08/2009
- Obras sanitarias - 26/07/2009
- En lugar de país, telenovela - 17/07/2009
- El agua, el petróleo, la energía y el territorio son nuestros - 01/07/2009
Compartir
















¿Qué puedo hacer?