Cine clubs

Rodrigo Bazán

Rodrigo Bazán Bonfil: Colonia Roma, 1971, escribió un libro (de texto) y transcribió otro (de boleros), cría a su hijo, da clase de literatura en la Autónoma de Morelos, sigue hablando en http://podcast.uaem.mx:16080/groups/mirarme/blog// y no ha dejado de fumar.

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Hay espacios que me marcaron y el Pecime fue de ésos. Ubicado en Churubusco y Universidad, no vendían combopaquetes pero ofrecían gaznates, palomitas y sobre todo muy buenas cintas, con precio bajo, entrada libre y permanencia voluntaria. Compararlo con los megacines actuales me deprime, creo, y lo hace porque subraya la sensación de que sólo quedan dos sopas: el esnobismo de la Cineteca y su “cine de culto(s)” ó la maquila joligüdense con todos sus altibajos; nada, pues, que permita a los adolescentes actuales averiguar qué les gusta sin más razones que la curiosidad por saber de qué tratan “Once up on a time in America”, “Cargo”, “Las bicicletas son para el verano” o “Betty Blue”.


5 comentarios

  1. Luis Felipe Lomelí agrega este comentario | Permalink

    En total acuerdo.
    A inicios de los noventa comenzaron a pulular los cine clubs en Monterrey (en casa de Perengano, en un salón sucio de la Uni o del Tec…), ahora hay una flamante Cineteca que, sin duda, es la mejor de México. Pero con el tiempo también se rodeó del snobismo que ya caracterizaba a la Cineteca de Coyoacán –para empezar: llegar a la Cineteca de Monterrey sin auto a 45ºC es heróico.
    Espero, supongo, que habrá vaivenes: que eventualmente volverá a haber cine clubs creados por quienes quieren más opciones. Así me pasó a mí y coordiné un cine club por casi dos años en Monterrey: fue divertidísimo.

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  2. rodrigo bazán agrega este comentario | Permalink

    Luis Felipe:
    PASA LA RECETA!!! En Cuernavaca hemos intentado cineclubes en la Uni pero éstos suelen chocar con una burocracia más ocupada de administrar auditorios que de promover la exposición de las obras … o con otra que quería recuperar espacios universitarios en desuso y nos pidió hacer ciclos que debían competir (en el “corredor cultural del centro”) con el Instituto de Cultura del Estado, cosa que no era sencilla dada la diferencia de recur$os … en fin, la sala de mi casa sigue abierta
    un abrazo

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  3. Arturo agrega este comentario | Permalink

    No sé si era del estilo de los que tú dices, a mí, como soy sateluco, me tocó el cine Apolo y era buenísimo, además siempre había boletos porque la sala era inmensa.

    Pero hay que aceptar que ir a los cines vip, pedir una chela y aplastarte en un enorme reposet a ver una película tiene su encanto ¿no?

    Por cierto ¿qué son los gaznates?

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  4. rodrigo bazán agrega este comentario | Permalink

    Arturo:
    un gaznate es un cono como de helado, pero frito y de mala masa, relleno de merengue esponjoso (clara batida, pues, no merengue-merengue
    … que fuerte es ver el gap generacional en cosas como ésta : )

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  5. Sofía agrega este comentario | Permalink

    Yo sí sé que es un gaznate, por mi casa aún venden, y recuerdo cuando había intermedio a la mitad de la película y vendían bonafina y los ya mencionados muéganos. Ahora voy al cine y hasta tengo mi tarjeta de puntos y mis lentes para las películas 3D… No voy a la cineteca, lo admito, porque hay mucho wannabe y a veces no entiendo la películas, ellos fingen que sí.

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