Wishful Drinking

Lorea Canales

Lorea Canales es abogada, periodista y escritora. Estudió derecho en el Tecnológico de Monterrey e hizo la maestría en la Universidad de Georgetown. Antes de escribir sobre temas jurídicos para el periódico Reforma, trabajó en diversos despachos en Monterrey y Washington y dió clases de Derecho Público en el ITAM. Trabajó en el equipo de campaña de Felipe Calderón. Su más reciente publicación fue el perfil del cementero regiomontano Lorenzo Zambrano para el libro Los Amos de México. Actualmente vive en Nueva York con su esposo y dos hijas. Está cursando la Maestría en Escritura Creativa en la Universidad de Nueva York.

Sondeo semanal

¿Usted prefiere ver...?

Resultados

Loading ... Loading ...

Publicidad

¿Se acuerdan de la princesa Leia? ¿Quien no la tiene impresa en su memoria? No es necesario siquiera evocarla, ahí está en nuestro cortex frontal, con su vestido blanco y sus chonguitos. Leia saliendo del proyector de Arturito (R2d2) (para mi siempre fueron Arturito y Citripio (como si fueran primeros nombres, nada de C3po), Leia en bikini de metal atrapada por Jabba the Hutt, Leia con su uniforme blanco disparando… nunca fui gran fan de Leia, prefería por mucho a Han Solo, pero Leia representaba una mujer dinámica que junto con la Mujer Biónica, y Mujer Maravilla fueron personajes de mi infancia.

Claro que también estaba Daisy (de los dukes de Hazzard), Doña Florinda, y… pero volviendo a Leia, la actriz que hizo Leia se llama Carrie Fisher y escribió un libro que se llama Wishful Drinking algo así como Bebiendo a Posta, pero que juega con la expresión en inglés *wishful thinking* que es cuando deseas algo con optimismo. Carrie Fisher tuvo una infancia privilegiada (ella misma la describe así) extraña y disfuncional. Su mamá es la actriz Debbie Reynolds y su papá Eddie Fisher, quien dejó a su mamá por Elizabeth Taylor. La vida de Carrie está llena de escándalos, pastillas, drogas, y fama. Estuvo casada con Paul Simon y las canciones de Paul Simon están llenas de referencias a ella. Cary Grant le daba consejos de cómo combatir sus adicciones. El libro empieza así: Si mi vida no fuera chistosa,
simplemente sería verdadera, y eso en inaceptable.

Lo cierto es que la vida de Carrie es chistosa porque ella se empeña en hacerla así, tanto en el libro impreso, como en la rutina cómica que hace en un teatro en NY donde narra los episodios de su vida. Desde su sobre uso de drogas hasta sus tragedias personales, Carrie logra encontrar el lado
humorístico. “¿Han oído la frase que el opio es la religión de las masas? Pues yo tomaba
masas de opio religiosamente.”

Carrie ha estado interna en hospitales psiquiátricos, le han hecho terapia de electroshocks y admite ser bipolar, si no fuera chistoso, sería trágico. Pero lo más bonito del libro es lo valiente que es ella en lidiar, exponer y compartir sus experiencias. Sobre todo en esta era de caza-fama, cuando un papá está dispuesto a decir que su hijo está sobre un globo inflable y tener a medio Estados Unidos en ascuas para salir en la tele. La historia de Carrie, llena de fama (hay desde muñecas inflables hasta dispensarios Pez con su imagen) es una muestra de lo alejada que la fama está de la felicidad, pero el recuento de Carrie no es moralino, ella no quiere dar lástima, quiere hacernos reir, y lo logra.

“He escuchado decir que estamos tan enfermos como nuestros secretos. Si esto es cierto, entonces este libro me va a ayudar a sanar.” Yo no sé si la cure, pero sí es un libro divertido que ayuda a desmitificar
tanto la fama como las enfermedades psiquiátricas. Wishful Drinking, Carrie Fisher, Simon and Shuster.


DEJA UN COMENTARIO

Tu correo no lo publicaremos. * Campos requeridos

*
*