El Jardín López Velarde, se encuentra enfrente del Centro Médico Siglo XXI, sobre la avenida Cuauhtémoc y pertenece a la delegación que lleva ese nombre; aunque para las autoridades de la demarcación, el asunto carece de la menor importancia: no está en la guía de sitios de interés que aparece en la página de la delegación; y cuándo aparece como “plaza pública” no es descrito ni localizado; total, que el Jardín del poeta jerezano nomás no figura entre los espacios que las autoridades de la delegación consideren cosa pública.
El problema apenas se inicia en esa falta de reconocimiento; hace unos tres años, en el área de juegos infantiles se colocó un complejo de madera que incluía resbaladillas, toboganes, una mesa, asientos y un par de columpios de llanta. Podemos decir que el armatoste era atractivo, sin embargo insuficiente para la demanda de la población infantil del parque y sobre todo, poco durable considerando que a diferencia de otras áreas infantiles localizadas en otros parques está no tenía ninguna restricción ni reglas mínimas de uso. Total, que lo retiraron en menos de 12 meses, no puedo ser exacta, pues no hay información así que acudo a mi memoria de madre, pues era un parque al que asistía con mi hijo.
Esa es la única obra que se ha hecho en el parque durante los últimos años, los juegos que siguen prestando servicio a los pequeños visitantes ávidos de trepaderos, columpios y resbaladillas son los que tienen ahí más de 25 años; lo sé, porque mis padres solían llevarnos a ese parque, que entonces era una gran fiesta; pues las resbaladillas de concreto favorecían la interacción de chicos y grandes, además de que, premeditadamente o no generaban, eso que ahora pedagogos, psicólogos y urbanistas exigen en cualquier obra pública destinada al público infantil: sociabilidad, desarrollo psicomotriz y la formación de estructuras espaciales a través de marcadores urbanos. La resbaladilla mayor necesita el acabado vítreo que con el tiempo se desgastó y que permitía deslizarse sin ningún dispositivo, uno lograba llegar a cima y se aventaba. Los columpios de metal necesitan una remozada, y en general el parque podría recuperarse con campañas de concientización ecológica y pública; y comenzar a utilizar composteros como los del Parque España, para alimentar la tierra de un jardín antaño vigoroso y hoy en día soslayado por una delegación que se jacta de realizar obras públicas.
2 comentarios
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Hola, Maricela! Hacía mucho que no te leía! Es una lástima lo que sucede con los parques, es como si la administración pública pensara que solamente existen los niños de hace 25 años y que no habrá más en toda la existencia de la humanidad. Los pequeños realmente necesitan un lugar de esparcimiento, de libertad, un lugar para correr y olvidarse del caos que sus padres les imponen.
Ojalá que esta situación cambie, y que al parque del jerezano le den su zarpazo de tigre (porque supongo que ya no necesita manita de gato)…
Saludos!
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Hola, Marlén, así es; además ese parque es o era uno de los más divertidos de mis mocedades, por lo que ese zarpazo de tigre no sólo es necesario sino indispensable. Durante los últimos años se ha mejorado algunos parques como el de Los Venados, el España y el México, a ver si ya le toca al López Velarde.
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