Las vallas publicitarias que me encuentro en mi camino de la casa al trabajo, en Ciudad de México, han sido contagiadas por el mismo virus: Todos sus enunciados escritos en inglés han sido “clausurados” con una estampa que dice “Se habla español”. ¿Será este el trabajo de algún artista conceptual? ¿De esos que hacen crítica social a través de sus “intervenciones”? ¿Se tratará de lingüistas radicales y hartos del spanglish que inunda nuestro idioma? ¿O es que talvez sólo es una broma de algún adolescente con impresora? Aunque el medio para llamar la atención a las mutaciones que sufre el español me parece ocurrente, no creo que el uso de expresiones en inglés sea un problema. Así como aquí nos bombardean con frases en inglés, en los comercios gringos proliferan los letreros de “Se habla español”. En las cocinas de los mejores restaurantes en Nueva York se escuchan sólo las voces de los paisanos que viven allá. Me gustaría pensar que dentro de algunos años, los comercios del sur de EU ostentarán letreros que digan “English spoken”.



















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