En el prólogo de Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa explica que entre 1948 y 1956 gobernó el Perú una dictadura militar. “En esos ocho años… los peruanos de mi generación pasamos de niños jóvenes y de jóvenes a hombres. Todavía peor que los crímenes y atropellos que el régimen cometía con impunidad era la profunda corrupción que desde el centro del poder, irradiaba hacía todos los sectores e instituciones, envileciendo la vida entera.
“Ese clima de cinismo, apatía, resignación y podredumbre moral
del Perú del ochenio …”
Ochenio, pienso yo. ¡Qué solo hubiesen sido ocho años los malos!
Al cierre de la primera década del año dos mil, pienso yo en los 10, 20, 30 años que llevamos de podredumbre gubernamental. Nací con Echeverria en el poder, mi niñez fue marcada por la política y crisis de López Portillo, tengo recuerdos surreales de que al final del sexenio se había mandado a hacer una casa arriba de un cerro en forma de sus iniciales. JLP, creo que la casa aún existe –debería de hacerse museo de la locura de ese tiempo.
Según Wikipedia: “Tras concluir su mandato presidencial, se mudó con su familia a una mansión con cuatro casas (una para él y las restantes para cada uno de sus hijos) en los suburbios de la capital mexicana bautizada popularmente como “La Colina del Perro” (en alusión a su citada defensa del peso), situada en un terreno de 122.000 m²
En cada residencia se instalaron dos mil metros cuadrados de alfombra importada, tapices de seda, domos corredizos y amplias terrazas con acabados de maderas preciosas.
Además, en la casa principal se adaptó un sistema de aire acondicionado especial para preservar la humedad de la biblioteca particular de López Portillo, estimada en unos 30.000 tomos, y se erigió una cúpula-observatorio.”
Cuando en 1990 empecé la carrera de derecho, el Distrito Federal no existía en la Constitución. Las elecciones las declaraba el Secretario de Gobernación… fue el Presidente Salinas quien justo en esos años emprendió la creación del IFE, el cambio del régimen ejidal, la reforma eclesiástica.
Recuerdo cuando a finales de 1994, el Presidente Salinas se perfilaba para presidir la OEA era el primer presidente que iba a salir con gloria –a pesar de que ya entonces muchos creímos que no había sido electo democráticamente, que a Cuahutémoc
Cárdenas le correspondía ese sexenio y empezaban los rumores de enriquecimiento ilícito. Es difícil imaginar ahora mientras el “Presidente Legitimo” se comunica vía Twitter, lo que eran las elecciones entonces, antes de las credenciales de elector, antes de la reforma… Paro, no es mi intención hacer una breve historia moderna de México, sólo recordar cómo los esfuerzos que nos han llevado hasta acá han sido insuficientes y que los problemas actuales que atraviesa el país son graves y deprimentes ¿Alguien necesitaba recordar eso? No. Al leer el prólogo de Vargas Llosa pensé qué tenía razón, no son los crímenes que se cometen con impunidad es el envilecimiento de la vida entera.

















Compartir