Este 30 de junio el poeta, escritor y traductor José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939) cumple setenta años. Sería una tontería de mi parte el no celebrar esta fecha de manera pública: todo el mundo le rendimos homenajes a escritores que se han ido, conmemoramos aniversarios luctuosos como si con ello nuestros “próceres de la tinta” renacieran.
José Emilio, en cambio, es de los pocos que siguen con los dedos bien vivos. Más vivos que los de Diana-Astarté, la muchacha nívea y eterna convertida en canción dentro del poema “La Diosa Blanca”. Tan vivos como su reflexiva, caótica, rebelde y juvenil poesía de su obra “No me preguntes cómo pasa el tiempo” —que, dicho sea de paso, cumple 40 años de haber sido publicada por primera vez—. Vitalidad que surge como una llamarada en “El reposo del fuego”, noche toda dual (por ser seducción y elegía) que transita por “Los elementos de la noche”. Una prosa anclada fuertemente con el puro viento de su libro “El viento distante y otros relatos”.
Decir que José Emilio Pacheco no ha influido en mí es casi como decir que odio la poesía y que las letras no me importan en lo absoluto. Decir que él ha escrito para los desiertos y sus letras no se han metido en las venas de varios mexicanos, una estulticia total: navegando en sus líneas, he vivido la mitad del siglo XX que no pude vivir porque yo aún no nacía.
Feliz cumpleaños, José Emilio Pacheco. Que todo lector y seguidor suyo lo celebre abriendo “Batallas en el desierto”, o que inicien una vez más “El principio del placer”. Y que todos lean en tiempos rudos este poema, llamado “Alta Traición”:
No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.
3 comentarios
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¡Feliz Cumpleaños al autor del libro Las Batallas del Desierto!
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Muy buen dardo Marlén, me parece muy justo el reconocimiento a José Emilio Pacheco, a quien conocí a través de sus escritos en la Revista Proceso, hubo ocasiones en que recorté sus intervenciones para conservarlas y disfrutarlas por más tiempo.
Es como un viejo amigo que te ha acompañado en distintas etapas de tu vida y vale la pena recordarlo y agradecerlo ahora que llega a 70 primaveras (porque ha florecido la poesía).
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Gracias a ambos por unirse al festejo. Un abrazo afectuoso.
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