Cualquiera diría después de encontrar en la banqueta un candado roto y un pedazo de eslabón. “Aquí, se rompieron ataduras de esclavitud, y esto solo puede ser atribuido al Ángel de la Independencia” (Dicho lo anterior con un marcado aire de patriotismo y libertad.)
Pero las cosas, no son así. Eso quedó de la cadena que aseguraba una bicicleta en la vía pública y con hechos como este, nace un mercado negro más, el de las bicicletas robadas, y contra ello sólo nos queda usar bicis oxidadas y en mal estado, como nuestros servicios de vigilancia.
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